Ansiedad

ÁREAS DE INTERVENCIÓN

ANSIEDAD


Encontramos tres tipos de respuestas cuando una persona tiene problemas de ansiedad, una respuesta son las sensaciones que son las que más notas y te molestan, empiezas a sentir palpitaciones, sudoración, temblor muscular, sensación de atragantarse, calores, sofoco, dolores en el pecho, taquicardias, respiración dificultosa, mareos, etc.. Mientras sientes estas sensaciones aparece otra respuesta que son los pensamientos, sueles pensar que algo desagradable, terrorífico, va a ocurrir: que se hunda el ascensor, que te desmayes, que se burlen de ti, que tengas un accidente, que tengas un ataque cardiaco, etc..Todo esto te produce miedo y aparece la tercera respuesta siendo lo más habitual que evites o escapes de las situaciones que te producen este malestar.

La ansiedad no es ni más ni menos que una respuesta de nuestro cuerpo, que se produce ante situaciones peligrosas o desafiantes y que nos prepara para luchar o huir. Frecuentemente, la ansiedad nos protege, funciona como una reacción de alarma que nos permite seguir con vida.

Pero la ansiedad se convierte en un problema ante estas situaciones:

  • cuando te pones ansioso ante situaciones que crees peligrosas o desafiantes y que en realidad no lo son (sitios llenos de gente, temor a lo que los demás puedan pensar de ti, temor a tus propias sensaciones físicas, temor a pensamientos raros que no sabes por qué se te meten en la cabeza, etc…).
  • cuando existiendo una amenaza real, la reacción es desproporcionada alta respecto de la misma.

 

La persona que tiene un problema de ansiedad no es rara, no sufre algo extraño a las demás personas, la ansiedad no es diferente en él que en los demás. Lo que ocurre es que o dispara las respuestas de ansiedad con más frecuencia o con más intensidad.

Los problemas de ansiedad más frecuentes:

FOBIA SIMPLE O ESPECÍFICA: miedo intenso e irracional a ciertos objetos, situación o animal, por ejemplo, ascensores, viajar en avión, cucarachas, inyecciones, sangre.

FOBIA SOCIAL: miedo persistente y acusado ante una amplia variedad de situaciones sociales en las que la persona puede ser evaluada negativamente por otras. Esta puede ser específica si está limitada a un número de situaciones sociales, o generalizada cuando el miedo hace referencia a la mayoría de las situaciones sociales.

OBSESIONES: pensamientos repetitivos y muy difíciles de eliminar que provocan mucha ansiedad y que se alivian al realizar un acto ritualista o absurdo, como lavarse las manos muchísimas veces, comprobar exageradamente si se cerró la puerta o el gas, ordenar con extremo cuidado los objetos del escritorio.

PÁNICO: miedo intenso a desmayarse, perder el control, volverse loco o a la propia muerte.

HIPOCONDRÍA: miedo desmesurado a tener una enfermedad grave como sida, cáncer, tumor cerebral, etc.

ANSIEDAD GENERALIZADA: la angustia y las preocupaciones que se experimentan están por encima de lo común. La preocupación y la tensión son crónicas aún cuando nada parece provocarlas. Las personas con este trastorno anticipan, casi siempre desastres o consecuencias negativas, preocupaciones frecuentes y excesivas por la salud, el dinero, la familia o el trabajo.

ESTRÉS-POSTRAUMÁTICO: es un trastorno discapacitante que puede desarrollarse después de un acontecimiento traumático. A menudo, las personas que lo han sufrido tienen pensamientos y recuerdos persistentes de miedo sobre lo que les aconteció y pueden sentirse emocionalmente bloqueados, especialmente aquellos que fueron testigos de un acontecimiento de estas proporciones.