Adicciones

ÁREAS DE INTERVENCIÓN


ADICCIONES

“Imagina que eres un alcohólico que está intentando abandonar el alcohol. No has bebido nada durante un mes, pero a lo largo de estos últimos días has estado pensando constantemente en el alcohol. Ocupa tu mente, y hace que te sea casi imposible concentrarte en nada más. Todo a tu alrededor parece recordarte lo satisfactorio y placentero que era beber. Has estado luchando con la idea de tomar una copa, pero has decidido esperar, al menos un poco más. Sin embargo hoy, después de un largo día de trabajo, te encuentras de alguna manera conduciendo cerca de tu bar favorito. No puedes evitar darte cuenta de que la puerta está abierta, casi como te estuviese llamando. Te haces a un lado, aparcas tu coche y te encuentras de pie delante de la puerta. En cuanto miras hacia dentro, todo se te hace terriblemente familiar: los taburetes del bar, el televisor parpadeando en una esquina, incluso el olor rancio del humo de los cigarrillos parece invitarte. Tu corazón golpea en el pecho y te sudan las manos, te das cuenta de que lo que tienes es el peor craving (deseo) del mundo. Te ves atraído inevitablemente al interior del bar. No hay manera de que puedas seguir luchando, tienes que tomar esa copa” (Stephen T. Tiffany, 1999)

 

QUÉ ES UN ADICCIÓN

La adicción es una enfermedad caracterizada por la pérdida de control en el consumo de una o varias sustancias adictivas (alcohol, cocaína, cannabis, tranqulizantes, etc.) y de determinados comportamientos (juego, móvil, internet, videojuegos, actividad física y deporte, música, trabajo, compras, sexo, etc.), aún sabiendo que les trae consecuencias negativas (problemas laborales, familiares, de salud, etc.).
Hemos de ser conscientes de que ni la voluntad del paciente, ni la presión de los familiares van a resolver el problema. Sólo un tratamiento profesional adecuado podrá abordar la situación y lograr la recuperación del paciente.

¿CÓMO SE DESARROLLA UNA ADICCIÓN?

La adicción a una determinada sustancia o a una conducta concreta no se produce de la noche a la mañana; constituye un proceso que abarca las siguientes fases:

  1. El consumo o la conducta es placentera y recompensante para la persona.
  2. Hay un aumento de los pensamientos referidos a dicho consumo o conducta en los momentos en que la persona no está implicada en ello/a.
  3. El consumo o la conducta tienden a hacerse cada vez más frecuente.
  4. El sujeto tiende a quitar importancia al interés o al deslumbramiento suscitado en él por el consumo o la conducta (mecanismo psicológico de negación).
  5. Se experimenta un deseo intenso (sentido periódicamente) de llevar a cabo el consumo o la conducta, con expectativas muy altas.
  6. El consumo o la conducta se mantienen a pesar de las consecuencias negativas crecientes. Hay una justificación personal y un intento de convencimiento a los demás por medio de una distorsión acentuada de la realidad.
  7. A medida que los efectos adversos del consumo o la conducta aumentan, el adicto comienza a tomar conciencia de la realidad y realiza intentos  (habitualmente fallidos) de controlar el consumo o la conducta por sí mismo.
  8. Lo que mantiene ahora el consumo o la conducta no es ya el efecto placentero, sino el alivio del malestar. Este alivio es cada vez de menor intensidad y de más corta duración.
  9. El sujeto muestra una capacidad de aguante cada vez menor ante las emociones negativas y las frustraciones cotidianas. Las estrategias de afrontamiento se debilitan debido a la falta de uso. De este modo, el consumo o el comportamiento adictivo se convierten en la única vía para hacer frente al estrés.
  10. El consumo o la conducta adictiva se agrava. Una crisis externa (las malas notas, una bronca familiar, una crisis con los amigos, problemas económicos, salud etc.) lleva al sujeto o a la familia a solicitar tratamiento.

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